La propaganda del papel higienico Scott es un engaño. No, más bien es todo lo contrario. Es tan real que nos perjudica tanto o más que si fuera mentira.
Pongamoslo así: ves la propaganda del perrito lindo y suavecito que juguetea con los rollos de papel. "Qué suave!" pensas. Mentira, nadie piensa eso. Si tuvieras idea de lo que hablas sabrías que si tenés un cachorrito en tu casa el mensaje es "Su perrito podría imitar esta actitud de morder una punta del rollo y salir corriendo...". Es como el cartel de "Barbie no se mueve por sí sola..." pero dicho con mímica y con resultados desastrosos.
Bueno resulta que mi pequeño cachorrito lo hace y no es nada agradable, aunque pareciera que el muy cínico lo encuentra en extremo divertido. Y todo esto a qué apunta?
En primer lugar a que me encanta la suavidad que ofrece el papel higienico Scott, aunque no estoy de acuerdo conque la gente insinúe que el perrito se tiene que llamar así. No me molestaba demasiado que el bendito animal esté estampado en cada hoja del papel, aunque definitivamente detesto que el papel tenga ese aroma a "bebé". Casi todos los que me conocen deben de haber escuchado mi hipótesis sobre el olor a bebé, no obstante lo explicaré brevemente:
En épocas remotas donde no existía el olor a bebé, a qué
olían los bebés? porsupuesto que a vomito +/- diarrea. Esto ocasiona que un
genio diga "voy a inventar un perfume para que no huelan a vomito". El
resultado: olor a vómito + perfume. Casi tan equivocado como alguno de los
hombres que eligen mal la fragancia de su desodorante y terminan oliendo peor si
es que llegan a transpirar levemente. Pero esa es otra historia. El olor a bebé
NO EXISTE!! No nos mientan mas!

Me gusta jugar Sudoku en el baño, sabían?
En segundo lugar, me acordé que Japón Mola Mogollon y quería que lo supieran contándoles que, en mi estadía en Okinawa, aprendí que el papel higienico allí se hace entre otras cosas, de cartones de leche reciclados. Es por eso que al sacar la basura organizadamente (tema que trataré en otro momento) debemos enjuagar, desarmar y aplanar los cartoncitos de leche para que el señor basurero del camión de basura mas limpio del mundo pueda llevarlos a reciclar, para que nuestro cachorrito siga desperdiciando nuestro papel higienico. Es un circulo vicioso que no tiene fin, gracias a la publicidad engañosa del perrito. Por suerte en Japón por lo menos podemos teñirle las orejas a nuestro amigo.
El perro de una vieja en Okinawa
(el de la foto es mi hermano, no la vieja)
Links relacionados:
Algoritmo para el papel higienico (en ingles) http://www.jnd.org/dn.mss/toilet_paper_algorit.html


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