Sí, una pera bebé.
Esperaba encontrarme con más sorpresas que ésa en estas últimas semanas y que logré al final? Un monton de ilusiones huecas sin sentido. A veces la mente nos traiciona con ilusiones que no son más que eso.
Cuando uno se está quedando calvo deberían advertirle que "tenga en cuenta si piensa usar un peluquín, apliques o una raya al costado desde la oreja que parecerá tan sólo un hombre que usa peluquín, apliques o se hace rayas al costado desde la oreja".
Y así como la vida lo averguenza a uno frente a los demas mientras nos engañamos a nosotros mismos diciendonos lo bellos que somos, también nos averguenzan nuestros semejantes. Jamás podré siquiera intentar olvidar las capacidades humillativas de mi madre, que van más allá del nivel de humillosidad de una madre standard.
La madre es, por sobre todas las cosas, una mujer. Si, las mamases son humanas. Como tal, su estructura mental funciona de manera tal que deben ser, como minimo, extremada y meticulosamente detalladas en su narrativa de hechos sin precedentes.
Ya desde que tengo memoria podía apreciar a mi madre hablando por teléfono e indicando, con lujo de detalles, de que color, olor, forma o contextura eran cuales quiera de las escatologías de nuestras enfermedades. Lo más interesante era preguntarle con quién hablaba luego de que terminara la conversación.
Uno siempre quería saber, para entender a quién le explicaba que cuando escupo moco mas amarillito o verde era una infección y que si la caquita era bien líquida tenía que tomar 7Up porque así lo recomendó el pediatra. La respuesta fue y será siempre nefasta: "un paciente", "mi amigo X" o la no mucho mejor "con el tío Miguel".
Mi madre es de esas madres místicas, pues a toda mujer le fascina el misticismo. De la gran cantidad de actividades que ha hecho, todas siempre se han convertido en irritantes y molestas al querer ser incluidas en mi vida de manera casi obligatoria y déspota. Mi vida es a diario como un Karma de lo absurdo. Mi vida es un Karma y Capusotto mueve los hilos.
Lo que más me mole
sta ultimamente es el grado de invasión a la privacidad que sufre mi espacio físico personal. Sucede que mi madre transmite Reiki. El que no sabe a estas alturas qué es el Reiki por favor infórmese. Yo sé que suena como a "Dailan Kifki" pero les aseguro que na' que ver. Como decía, mi madre hace Reiki y tiene la inconveniente costumbre de considerar que necesito la energía vital del universo en los momentos más intensos de mi vida, como...cuando me siento en la PC por horas.
Este hecho se disocia en dos factores fundamentales de mi irritabilidad. El primero y más deducible sea tal vez el hecho de estar constantemente retroalimentándome de confidencial información a través de la pantalla de mi monitor. Ustedes conocen esos complejos, privados y cruciales momentos del...MSN.
Bueno cuando estoy "chatiando" es uno de los momentos en los que detesto sobremanera que la gente se acerque a ver la pantalla de mi monitor. Sé que ustedes también tienen esa ira destructiva irracional en las mismas circunstancias, por lo que no es necesario explicarlo con más detalle. Pero nono, esta mujer no se acerca solo a ver la pantalla. Estoy seguro de que ni siquiera lee lo que hay en pantalla. El sólo hecho de que su rango visual esté por sobr emi monitor ya me desquicia.
El verdadero problema es que mi madre considera que mientras estoy sentado en mi ordenador (ea! siempre quise usar esa palabra) es el mejor momento para que, como mencioné anteriormente, la energía del universo fluya desde mi cabeza hasta mi recto. De esa m
anera me encuentro con una señora madre con sus manos alzadas apuntando a mi cabeza como si de un campo de fusilamiento de Edesur se tratara. Y cuando creo que no podía ser peor allí sucede: se vuelve tan invasivo que siento la indignación del más inocente niño ante un eterno "el aire es libre". Simplemente sus manos se balancean de aquí para allá sin tocarme. Si me muevo simulando que estoy tratando de acomodarme en mi silla las manos acompañan el movimiento de mi Ser con o sin cereales.
Por último cabe mencionar el trauma que todas las madres sufren: temen a que sus hijos mueran de hambre. Cómo se soluciona esto? Facilmente, proporcionando cantidades de comida industriales a diario, no por eso dejando de hacer uso de las habilidades que tiene cada mujer de listar todos y cada uno de los artículos que se encunetran en la heladera.
Esa mujer me llama al trabajo sólo para preguntarme si voy a cenar esa noche. "Todas las noches me gusta cenar mamá". Realmente no es necesario saber todas las combinaciones posibles de comidas para la noche, sólo debe servirme lo que le plazca. Soy un hijo que come absolutamente cualquier tipo de alimento. Ojalá algún día lo entienda.

Asi es madre, te quiero porque me fastidias cada día sin falta.


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