domingo, 31 de diciembre de 2006

De la inconciencia de mi subconciente...

Volví recien de limpiar todo lo que quedó de la festichola de anoche. Con mi mente anestesiada por el alcohol tan sólo atine a trapear los pisos y caminar como un zombie a casa. Lo disfrute. Recorde lo feliz que me hacia la satisfacción de limpiar todo el lugar y que quede reluciente, como en los viejos tiempos, como lo hice durante 7 años.

El sólo hecho de escribir estas humildes palabras requirió de mi parte un esfuerzo absurdo e incomprensible, considerando que sólo deseaba desmayarme en mi cama. Entre línea y línea me desmayé repetidas veces en la silla literalmente hasta que recobraba la conciencia y seguia escribiendo.

No soy de tomar, por lo que encuentro curiosos los efectos del alcohol en cuanto que al estar mi cerebro completamente adormecido, se genera una conexión directa entre mi corazón y mi boca, para poder escribir tan poca cosa con la sinceridad de un niño. Lo que uno denominaría un verdadero Bypass sentimental.



Un anciano se acerca caminando.
De graciosa manera avanza,
con un cigarrillo en una mano
con un ramo de flores en la otra.

Primera hora de la mañana,
y tal vez dibujada en su sonrisa
están ocultas las mañas,
de tener a quien decir "Te Amo".

Primera hora de la mañana,
es por menos la más indicada
para mirar el cielo,
para buscar por cierto,
todo lo que le antoja al corazón.

Primeras palabras,
susurros al viento
que endulzan los oidos
y no dejan vacío alguno
en los rincones del alma.

Déjame poseer estas primeras cosas
para poder así ser lo último
que éste ajetreado corazón
se de el lujo de perder
.