sábado, 7 de octubre de 2006

Los recuerdos sí son para siempre... (saigo no memories)

Una foto vale más que mil palabras. Un recuerdo puede más que mil heridas. Miles de fotos, cientos de palabras, un consuelo del ayer que no es hoy. Un consuelo para el mañana que no es hoy. Un hoy que no es lo de ayer ni será lo de mañana. Esculpida en mi alma, aterradora en mis sueños, vacío entre mis brazos. Miedos que ya no son miedos, sino verdades. Verdades que no son hechos, sino heridas. Heridas de una mordida envenenada. Veneno que lentamente paraliza. Parálisis del tiempo, defecto del espacio. Estando vivo en el pasado, no estoy más que muerto. Vivo es el hoy, y recien nacido será el mañana, porque mientras siga latiendo este viejo y negro corazón podré poner a prueba las fuerzas que me quedan.

Déjame crear mis sentimientos,
y suspirartelos al oído.
Déjame escojer mis palabras
para darte belleza.
Toma la hermosura de las esencias
y las curvas del incienso que sube.
Siente la intensidad,
sientela en tus venas.
[Te pintaré unas alas
y te dejaré volar lejos]
Dime cómo ves el mundo,
dime como me deforma,
el cristal de tus ojos,
déjame entrar en tu alma.
[Azul la luz que te pinta,
azul la luz que nos baña de belleza]
no quiero estar donde no existes,
no quiero dejarte sólo
en este tétrico y extraño mundo.





























































































Lola triste,

no te desesperes,

no te duermas

creyendo que fuiste todo

que todo ya pasaste

que de todo ya volviste

que de todo ya has muerto

una y mil veces.

Lola, Lola triste

no llores

ni te prives del llanto

ni dejes de amar

ni ames demasiado

ni te averguences

por no haber

que es peor la verguenza

que no haber amado.

Lola triste,

no te pierdas

que solo del amor se vuelve

con ganas de mas amor

no esperes a tu puerta

lo que no fue y sali

que afuera te esperan

mas primaveras

y mas tardes de sol

y mas plazas

y mas lunas

y mas amor que hojas muertas

y reí

que nada puede haber

mas fuerte

ni mas sinfónico

ni mas ardiente

ni mas feliz

ni mas eterno

ni mas medicinal

que tu sonrisa

ni que tu voz

tu pequeña y dulce

y triste voz

cruzando la noche

en busca de otras voces.