miércoles, 1 de febrero de 2006

Retroceder, nunca...rendirse, jamás.

Hola, como estais? Cómo andais en este retorcido dia de verano en el que ya no es invierno? Heme aqui (y allá) que estoy de vuelta en mi pachanga mama y estoy resignado de no haber podido quedarme mas tiempo en Japan y tal vez, y solo tal vez, algo feliz de verlos de nuevo...
He de contarles, como todo lo prometido y no cumplido, el relatar las experiencias vividas durante mi retorno a la Argentina en proximas ocasiones.
Si bien me alegra el haber vuelto sano y salvo, me inunda un profundo sentimiento de frustracion e impotencia, reflejo directo del acostumbramiento a la vida cotidiana del primer mundo, sumado a la extrema automatización que casi ningun pais del primer mundo posee ademas de los paises del Oriente. Recuerdo la sensacion que tenia cada vez que veia algo nuevo y sorprendente. Era mas emocionante el pensar que algun dia podria tenerlo en mi tierra natal que verlo ahi mismo...seguramente llegaria. A alguien tenia que ocurrirsele, alguien debia extender los mercados a nuestro pais. No pasaron mas que una fraccion de segundo antes de que me diera cuenta de la realidad: la Argentina es como un libro de "Elige tu propia aventura" y ésta aventura en particular incluia los finales de "...y se robaron todas tus instalaciones y el saqueo extinguió tu millonario negocio..." pasando por "...y lo prendieron fuego porque tenian hambre, estaban aburridos o las dos anteriores juntas..." hasta el popular "...y descuidaron, ensuciaron, robaron, desmantelaron, revendieron las partes y corrompieron el negocio perfecto, no por hambre, sino por vocación...". Cualquier idea que quisieramos importar o de la cual podamos aprender algo se ve irremediablemente desvanecida como fina arena de entre las manos del que intente llevarla a cabo y es algo que probablemente no cambie por el momento (osea, ni ésta semana, ni la década que viene). Comprendo apenado el por qué de la gente que se va allá a probar suerte para trabajar un tiempo y volver con algo de plata ahorrada terminan quedandose a vivir alla. Todos se quedan pegados. Y es mas triste de lo que parece. No es que ellos son mejores, es que nosotros somos peores, y eso duele mas. Ellos hacen las cosas minimamente como se deben y en casi todo hasta un poco mejor. Nuestra sociedad esta a, por lo menos, una decada de poder lograr salir de los niveles de mediocridad en los que actualmente se encuentra. Quiera Dios que algun dia todo esto cambie un poco y nos dejemos todos de joder...