jueves, 5 de enero de 2006

Si no vas a comprar no toques la mercaderia...

Bienvenidos una vez mas, a mi guarida de lo absurdo, a la cajita feliz de lo desopilante, al viaje sin retorno a contramano, a la compra sin garantia, a la carreta sin rueda de repuesto, al caballo sin alfalfa fresca, a la rienda suelta de la imaginacion, al recurso (en letra cursiva) y a la sincera manifestacion de las impregnaciones retinales que mi acortada vision recibe a travez del mundo del japon, como siempre servido con la mayor variedad de ensaladas tematicas. Fializada la maravillosa introduccion estimuladora de sentidos y calentadora de corazones, a con el tema de hoy: Oliendo bien en oriente.
Erase una vez en Papon, la tierra del sol naciente y la creciente tecnologia de punta madre, un joven apuesto, extranjero y sin nada que temer mas que comprarse ropa de mujer y no saberlo, vestirse de mujer y no saberlo y/o despertar en un callejon humedo boca abajo, con dolor anal y por que no, algo pegajoso tambien. Hete aqui la frmula matematica que lo describe: la suma o tendencia de los factores de trasvestismo y violacion (a la privacidad...) dividido cualquier valor de autoestima, genera una tendencia hacia el infinito, en terminos de humillacion. De haber saciado la numerosa hambre matematica de algunos de mis comensales proseguire con la historia pro-metida. Como decia anteriormente (mentira), era una fresca noche de invierno y el fortachon e inmutable protagonista de nuestra posible historia veridica se encontraba bajo el abrasivo dominio de su propio estado de anti-higiene cuando repentinamente lo descubrio:su nuevo archienemigo se encontraba mas cerca de lo que el esperaba!. Momento, eso era solo una falsa alarma.. Y subitamente....pafate!, la realidad lo abofeteaba dejando su obscena marca en el rostro de nuestro heroe al ritmo de “Siento una fuerza maligna...casi puedo olerla....es tan....tan...malvada. Debes detener la infeccion hijo mio, busca en tu corazon y encontraras la respuesta...” Haciendo caso a los consejos de tan extrania fuerza reveladora busco en su corazon cualquier senial de mal feng shui y descubriose la maldad en persona! Camino a su corazon se topo inequivocamente con ella. Cuan ciertas eran la voces que escuchaba!, todo ese tiempo deberia haberles hecho caso!. Incluso cuando pedian sangre virgen fresca, papel higienico doble o arroz integral en vez del doble carolina. Ya de frente con el peligro era necesario una accion rapida y algo estaba claro: el olor a muerte en sus axilas, antes de llegar a su corazon y despues de haberse impregnado en su aura, estaba avanzando sin piedad. Era necesario actuar rapido...muy rapido. Bueno tan rapido no que se transpira mas sino...para ir al grano, nuestro heroe lucho con seres de dudosa sexualidad hasta llegar a la gondola correcta. Luego de inspeccionar los intrincados y complejos envases y latas llego a una clara conclusion: no venden desodorante. Esta afirmacion no podria ser cierta. Realmente deberia haber algun misterio en este asunto. Afortunadamente nuestro heroe se codea con la mas adecuada gente, en este caso una farmaceutica bioquimica argentina, habladora de japones, castellano y algunas lenguas satanicas (pero de esas solo toca de oido). Haciendo uso de sus conocimientos de la quimica farmacologica me dio una bizarra, absurda, detallada, satisfactoria y lo suficientemente tecnica: los japoneses no tienen idea de cual es desodorante de hombre o de mujer porque no entienden el ingles de "for men" o "for woman". Ciertamente curioso. Es asi como terminan usando cualquier cosa que venga (cual argentino fierrero que usa el dove en barra porque tiene la piel sensible), sin mayores problemas. Es cierto tambien que las menos femeninas mujeres no usan desodorante alguno, lo cual seria desalentador y relevante si fueran, de hecho, atractivas en absoluto. No llegando muy lejos notamos otra diferencia en el concepto de desodorisacion: en Argentina uno compra desodorante y esta compuesto de un antitranspirante, un perfume asociado para tapar el olor ya existente y tal vez algunos quimicos mas que nos matan (pero de a poquito nomas). Aqui en Japon consiste de un desodorante compuesto por particulas de AG+ (para los que saben quimica) que destruye las bacterias del mal olor. Lo raro es que estos no tienen olor en absoluto. Solo matan el olor. Otros tienen una fragancia asociada. La mala noticia es que parece desodorante de ambiente el olor que tienen. La buena es que te acostumbras. Finalmente nuestro heroe termino con un desodorante "Rexena", lo que conociamos en los viejos tiempos como "Rexina" y actualmente es "Rexona". Claramente estan avanzados en todo y ya nos levan una vocal de ventaja. Acuerdense de lo que les digo, cuando los robots caminen por las calles libres de discriminacion y las mujeres sean 10 veces mas infantiles, el Rexona sera Rexena. Y con esta prediccion me despido, siendo que ya es hora de cerrar este lugar y ya maniana me voy a tokyo tempaniiiito noma. Los saluda su corresponsal de Papon, el lugar donde el anana es muy dulce y no produce acidez y las gente es tan dulce que genera paranoia.